
El proceso de enseñanza-aprendizaje (e-a) es complejo, abierto, en secuencia de experiencias, donde el sujeto está expuesto de modo más o menos sistemático, a adquirir conocimiento. Es importante indicar que este resultado final; el conocimiento, debe manifestarse en un tiempo futuro y contribuir a la solución de problemas concretos, diferentes a la motivación inicial. Todo lo anterior nos permite decir, que el proceso está en estrecha e inseparable vinculación con la educación y por lo tanto, a una concepción particular del mundo y también de la vida.
Como proceso social, el practicar un deporte y la interacción entre los miembros de un equipo, facilita "la construcción de nuevos puentes" en el cerebro y por ende en el Sistema Nervioso Central de cada uno de los participantes, dando lugar a una memoria neuronal que permite solucionar situaciones de juego, con base en la experiencia. Un sujeto aprende de otro.
Los factores ambientales influyen en el proceso e-a, sí el ambiente es estimulante o motivador, la persona va a tener un mayor interés por aprender, tal es el caso de un arroyo cristalino en medio de un bosque primario o un campo de cultivo de flores. El educador debe propiciar ambientes motivadores.
Hay una serie de factores que afectan el aprendizaje; el estímulo, la respuesta, la asociación entre estímulo y respuesta, finalmente la situación de aprendizaje. Lo podemos comparar con la transformación que sufren algunos insectos desde que son una larva o la constitución final de algunos minerales como el cuarzo. Al final del proceso se espera que suceda un cambio de conducta en el individuo, producto de la ecuación: Cambio de Conducta = Conocimiento y Teoría + Experiencia y Práctica.
No hay duda que el proceso e-a va de lo simple a lo complejo y esa debe ser la ruta que debe escoger la educación, donde tiene una caja de herramientas a su disposición, para construir conocimiento. Solo debe seleccionar las correctas, para lograr efecto educativo mediante la estimulación adecuada en cantidad y calidad.
